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    Llamado de colaboración entre científicos y el gobierno de México ante el COVID19

    De miembros de la Comunidad Científica a la Sociedad Mexicana

    Durante las últimas décadas, con el respaldo de múltiples instituciones y de la sociedad civil, las capacidades científicas y tecnológicas de nuestro país se han fortalecido considerablemente. Expertos de las diversas disciplinas pueden hoy jugar un papel de gran utilidad para enfrentar la grave emergencia ocasionada por el COVID-19.

     En estos momentos, además del intenso y admirable trabajo que realiza el personal médico en circunstancias muy difíciles, grupos de investigadores en varias universidades, centros de investigación e institutos nacionales de salud están buscando generar pruebas diagnósticas más precisas, rápidas y económicas. Se elaboran instructivos de higiene y cuidado de enfermos y de adultos mayores y se trabaja en dispositivos de diverso tipo para reforzar el trabajo clínico de detección y tratamiento de la pandemia. Incluso se han abierto espacios para dotar de apoyo psicológico a las personas en cuarentena y a las que desafortunadamente perderán a algún ser querido. Las ciencias sociales han aportado numerosas propuestas viables y pertinentes para enfrentar los difíciles retos económicos, sociales, educativos y culturales que esta crisis implica, en un país con alarmantes índices de pobreza, violencia, discriminación e injusticia.

     Más aún, la comunidad científica mexicana cuenta con la formación y la experiencia para participar en el esfuerzo mundial de lograr una vacuna contra el COVID-19 y —a pesar de las limitaciones presupuestales— actualmente se elaboran propuestas en este sentido en diversas instituciones nacionales.

     Como ya se ha visto en otros países, el instrumental y los insumos para atender la emergencia se saturan o se agotan con gran rapidez. Necesidades tales como la innovación en mascarillas protectoras y respiradores mecánicos, la fabricación de pruebas rápidas y confiables para detección del virus y el desarrollo de medicamentos para combatirlo, por mencionar algunas, requieren de la colaboración de grupos de científicos y tecnólogos con la industria para desarrollar en México soluciones viables a varias de estas demandas.

     La ciencia continuará siendo de enorme importancia una vez superada la crisis actual. Habrá que desarrollar estrategias para atender futuros eventos de contagio por COVID 19, evaluar la efectividad de los tratamientos contra el virus y utilizar otras herramientas diagnósticas para evaluar el estado de inmunidad de la población después de la primera oleada de infecciones. Pero asimismo habrá que prestar atención al desánimo de una población abatida por pérdidas humanas y materiales, colaborar al restablecimiento de la actividad económica y medir el impacto de la pandemia sobre las relaciones sociales y políticas.

     Todo lo anterior reclama una intensa colaboración de científicos de todas las disciplinas, de las instituciones del sistema de ciencia y tecnología del país, de las organizaciones de la sociedad civil, de las pequeñas y grandes empresas, del gobierno federal y de los gobiernos locales para garantizar el mejor aprovechamiento de los recursos de conocimiento con que cuenta el país durante y después del momento más crítico de la pandemia.

     Por lo tanto, llamamos a:

    • Integrar un grupo de trabajo con representaciones de científicos, de empresarios, de funcionarios de gobierno de todos los niveles, y de gestores de organizaciones de la sociedad civil, para colaborar con el Consejo de Salubridad General.

     

    • Usar a la ciencia para acciones puntuales y buscar la asesoría de países que han implementado acciones conjuntas con la ciencia y la tecnología, como lo hicieron Israel y Corea.

     

    • Publicar de manera inmediata convocatorias abiertas que apoyen la investigación en todos los asuntos relacionados con COVID 19.

    En la emergencia actual, la más grave en la historia de México durante casi un siglo, los mexicanos debemos trabajar unidos y evitar confrontaciones. La fuente de nuestra fortaleza es la diversidad de talentos y la riqueza de opiniones. México espera, y estamos seguros de que recibirá, una respuesta autorizada, responsable y bien sustentada por parte de su comunidad científica.

     

    Integrantes de ProCienciaMx

    29 de marzo de 2020